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"El hombre no puede saltar fuera de su sombra". Proverbio árabe.

Recursos Humanos II -  Indice de Artículos

 "¿Cómo puedo criticar a mis empleados?"
 "LA MISIÓN, ¿UNA MODA O UNA NECESIDAD? O ¿PARA QUÉ CARAMBA SIRVE TENER LA MISIÓN DE LA EMPRESA?"
"Presentando un tema con eficacia"
 "¿Soy un producto?! ¡¡Pues a Venderlo !! "
 "Me piden "PASTILLAS" ... !?!"
"Algunos apuntes sobre la Calidad"
 "¿Es un profesional?"
 "¿Existen empleados difíciles?"

 "¿Es usted un directivo muy ocupado?"

"¿Qué ocurre?"

"¿Por dónde empezar? Lo primero es lo primero"

"100 años, una reflexión positiva"


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"100 años, una reflexión positiva"

Con motivo de su 100 aniversario, la revista local L'Esparver entrevistó a mi tía abuela "Roseta", como cariñosamente le llamamos. Releyéndola uno se da cuenta de que a través de sus explicaciones, vivencias, experiencias y anécdotas, transpira una vida sin complicaciones, una manera de enfocar las cosas positivamente, entrar en acción ante las dificultades, un sentido llano del humor y una vida sana. Podemos pensar en si éstas pudieran ser las claves para vivir feliz y durante largo tiempo, porque vivir 100 años, con la esperanza que existía cuando nació, en 1902, es toda una proeza, y más aún si se tiene en cuenta su envidiable estado de salud actual.
Como directivos, estamos inmersos en un mar de dificultades, de tribulaciones; siempre se nos exige más y más, sufrimos una constante presión, las cosas no acaban de salir como queremos, alguien no responde como habíamos previsto, etc. ¿qué tal si aplicamos las recetas de la "Roseta"? (además, ha sido una gran cocinera).

 

 Una vida sin complicaciones. Es lo que todos deseamos, pero nunca sabemos cómo llevarlo a cabo y nos complicamos la vida tremendamente. Hacer las cosas simples, "al pan, pan y al vino, vino"; estar bien con todo el mundo... El directivo se complica la vida cuando no escucha a sus colaboradores, cuando no delega y trabaja más allá de sus propios límites, cuando critica a espaldas de su jefe o de sus colaboradores, y podríamos continuar con un largo etcétera. Una vez, una persona, ante una situación de quiebra, me preguntó: ¿qué podemos hacer? "Cerrar". Las cosas, simples.

 
 Enfocar las cosas de forma positiva. Tener siempre una actitud positiva frente a las dificultades, saber encontrar el lado positivo de todas las cosas por negativas que a veces se presenten, ver el aspecto práctico de todo. En la empresa, tenemos una gran cantidad de estímulos negativos, y nuestra habilidad consistirá en transformarlos en positivos, porque siempre se puede hacer. Una vez alguien me dijo: "es que mi jefe me lo critica todo". Pues mirémoslo desde una perspectiva de aprendizaje. "Es que mi jefe nunca me dice lo que hago bien". Pues esto favorece tu autoaprendizaje y, en consecuencia, tu autoestima. Y así podríamos continuar. Veamos las cosas en positivo, porque no olvidemos que "todo depende del cristal con que se mira ..."

 
 Entrar en acción ante las dificultades. Hay personas que se amilanan ante las dificultades y esperan a que algo suceda que les resuelva su problema. Cada uno de nosotros tenemos que ser conscientes y responsables de nuestras acciones; en consecuencia, debemos entrar en acción. El miedo a equivocarnos lo debemos dejar a un lado y actuar. Me preguntaron: "un miembro de mi equipo hace tiempo que no quiere trabajar en equipo ¿qué tengo que hacer?" Mi contestación fue: "plantéate las acciones que puedes adoptar, elige una y ponla en marcha, pero no te detengas".

 
 Un sentido llano del humor. Es estar siempre dispuesto a sonreír, a no complicarse la vida por nada; es tomarse la vida con este sentido del humor lo que a veces nos permite reírnos de nosotros mismos.. Cuando esto se logra y se combina con encontrar lo positivo de cada situación, la vida se transforma en un continuo de paz y felicidad. Basta con ver la sonrisa beatífica de la "Roseta". Todos podemos llegar a este estadio de forma consciente. Una vez alguien me dijo: "Ramon, con tu contestación me has puesto de mal humor". Mi respuesta fue: "Si tengo poder sobre ti para ponerte de mal humor, también lo tengo para ponerte de buen humor. Así pues, te ordeno que estés de buen humor". Ante el estupor del otro, añadí: "el poder está en ti, no fuera de ti". Todos somos responsables de nuestro buen o mal humor.

 
 Tener una vida sana. Cuidarse, comer con moderación, hacer ejercicio, respirar aire sano, relajarse frecuentemente, dormir lo suficiente, amar lo que se hace, vivir cada instante con lo que hay, hacer familia y amar a los demás. El directivo no encuentra tiempo para cuidarse, y esto le perjudica tremendamente tanto física como psicológicamente; tiene que dedicar tiempo para ello de forma constante: una, dos, cinco o diez horas a la semana es suficiente para empezar, pero si usted aún no lo hace, ¡empiece ya!
 

Creo que las "recetas de la tía Roseta", desde sus 100 años, nos pueden ayudar a ser mejores directivos y a vivir mejor 

¡Gracias, Roseta!

En este Newsletter no hay links aunque aconsejo especialmente la lectura del libro "El arte de amargarse la vida" de Paul Watzlawick, editorial Herder año 1986, creo que también lo editó Círculo de Lectores.

 


"¿Por dónde empezar? Lo primero es lo primero"

Algunos lectores ya me habían solicitado que tratara este tema, pero ha sido Cristina González de Chile quien me ha convencido de la necesidad de abordarlo. Estamos diseñando el Club Montaner exclusivo para todos nuestros lectores con el fin de que podamos compartir conocimientos y experiencias entre todos (somos más de 4.000 lectores), y eso va a enriquecernos. Pero vamos a lo nuestro ¿por dónde empezar? Lo primero siempre es la Misión de la empresa, a ello ya le dedicamos un news y no vamos a abundar en el tema. Pero no debemos olvidarnos de que a partir de la Misión se crean los objetivos y las políticas de la organización. 

Por tanto, lo primero es mirar la Misión de la empresa, después comprobar si nuestra Misión está alineada con la Misión de la empresa y ajustar las discordancias que pudieran existir. 

En consecuencia, una primera regla es alinear el departamento de Recursos Humanos con la misión, estrategia, objetivos y políticas empresariales. Cuando tomamos cualquier decisión, nos preguntaremos: ¿de qué manera esto ayuda o dificulta la misión, estrategia, objetivos y políticas empresariales?

Las personas son el núcleo de la empresa, cada vez más. Recuerdo que Naisbitt, el autor del libro "Macrotendencias", ya indicó que el hombre iba a ser el eje de la nueva sociedad de la comunicación y de la información, lo que ahora llamamos sociedad del conocimiento, e indicó que de los cinco factores considerados estratégicos, cuatro correspondían a las personas, y son: "La realización personal, las ideas, el conocimiento y la energía mental".

¿Qué es lo que hay que hacer? Según el esquema clásico: 

Atraer y seleccionar a los mejores, formarlos, facilitarles un plan de carrera, evaluarlos por su rendimiento y remunerarlos en consecuencia: tenerlos constantemente motivados. Pero quizás, en una versión menos clásica, tendríamos que construir una organización que fuera rentable y permitiera a sus miembros su desarrollo personal, poner en marcha ideas innovadoras, compartir el conocimiento y dar cauce a la energía dentro o fuera de la empresa. Con lo cual pintamos dos empresas totalmente diferentes. Ambas decisiones son buenas si responden a los retos del entorno con rendimientos superiores a los que había. Un modelo estará más estructurado, y, por tanto, habrá más burocracia, y el otro lo estará menos, con menos burocracia; en uno predominarán las normas, en el otro, las relaciones. El modelo es siempre el que mejor se adapte al entorno, sin olvidar la rentabilidad. La elección marcará el futuro empresarial y para ello no hay varita mágica, sino decisión y coherencia con la decisión. ¡Ah! y ¡buena suerte! 

 


"¿Qué ocurre?"

En Europa estamos medio conmovidos y medio espantados por los resultados de las elecciones francesas. Se nos hace inimaginable que, en un país democrático, que un partido que tiene algunos principios no del todo democráticos pueda salir adelante con el voto de casi el 20% de los franceses. Y esto es precisamente la democracia, una democracia que debe ser capaz de asumir lo que el pueblo pueda expresar, guste o no guste. Y viene a cuento la frase de Alvin Toffler

"Los analfabetos del siglo XXI no serán los que no puedan leer y escribir, sino los que no puedan aprender, olvidar lo aprendido y aprender de nuevo".

Parte del pueblo francés ya avisaba en los últimos tiempos de un descontento que, en buena parte, se ha visto reflejado en las urnas, y esta es la gran lección la clase política tiene que aprender, que lo aprendido no sirve para mucho en los tiempos actuales y que debemos aprender de nuevo.

En las organizaciones pasan cosas muy parecidas. La alta dirección está en su torre de marfil y no se entera de muchas de las cosas que pasan, lo cual es lógico, ya que no se puede saber todo lo que pasa en la empresa. Pero sí hay que conocer lo más significativo: lo que piensan el Personal y los Clientes. 

Los directivos están tan ocupados con sus problemas de organización, de imagen pública y del valor de la empresa que suelen olvidarse del valor más importante de la empresa: su Personal y sus Clientes. Cuando hay algún descalabro en forma de renuncia y pase a la competencia de personal clave, o cuando el mercado gira la cara a la empresa, entonces es cuando se encienden todas las luces de alarma para sofocar el incendio. No podemos aprender de una vez y por todas que es necesario tomar el pulso de forma constante a nuestro personal y a nuestros clientes, para prevenir descalabros como los que a veces sacuden a las empresas o a los estados. 

Algunos se preguntan cómo hacerlo. Pues bien, en este sentido, las empresas de consultoría tenemos un panel de ofertas realmente impresionante: los estudios de clima, los estudios de la opinión interna, la investigación de la opinión de los clientes, el cliente desconocido, etc. a cual más sofisticado. Si me preguntan por sus resultados, les diré que son buenos, pero si me preguntan si se puede hacer algo más, para mí lo mejor es que el equipo directivo lo compruebe directamente. ¿Cómo? Como me decía un Director General: "Dando vueltas por la empresa y preguntando", es como uno se entera de algo, aunque algunos me dirán: pero esto es socavar la autoridad a los jefes, la respuesta es: depende de la pregunta. Si le pregunto a un empleado qué tal lo hace su jefe probablemente estoy interfiriendo en la labor del jefe, pero si le pregunto qué tal le va en su trabajo o cómo van los nuevos equipos informáticos, estoy preguntando algo que no interfiere. Hay que pasear por la empresa para tener más canales de comunicación. Si viene un empleado y me cuenta lo que pasa en su departamento, muy amablemente le indicaré que se lo explique a su jefe, que le dará la solución. Si me dice que ya se lo ha contado tres veces sin obtener la solución, hay que dar largas con un: "bien, ¡hay que tener paciencia!" e ir inmediatamente al jefe para comprobar qué se ha hecho con los problemas del departamento y si estos interfieren en los beneficios empresariales".

Con los Clientes hemos de actuar igual, aunque hay que ir con mucho cuidado de que las visitas de cortesía para comprobar in situ el grado de satisfacción hacia la empresa, no se aprovechen para conseguir unas mejoras en los descuentos. Por lo tanto, hay que prepararse para ello. En una ocasión invité al equipo directivo de una cadena de alimentación a que se situaran durante unas horas a la salida de las cajas y preguntaran por el grado de satisfacción de sus clientes: aprendieron más sobre el negocio en dos horas que en todo el tiempo que llevaban en la empresa.

La frase de Toffler me parece que es de las que hay que grabarlas en letras de oro y colgarla en algún sitio preferencial del despacho.

 


 "¿Es usted un directivo muy ocupado?"

Cuando un directivo está muy ocupado, tanto que no tiene tiempo para nada, es que algo sucede. Hace bastante tiempo que leí sobre por qué los directivos andan tan ocupados y no tienen tiempo para nada. El autor argumentaba más o menos, que todo ello era la suma de dos de los principios básicos de Peter y de Parkinson. Por su lado, el Principio de Peter nos dice que "en una organización, cada persona asciende hasta su máximo nivel de incompetencia", ¿y qué hace entonces? La respuesta la tenemos en el principio de Parkinson: "a partir de este momento, y en adelante, empieza a multiplicar sus actividades y obligaciones hasta límites infinitos, para así ocultar su incompetencia". Estamos frente a un círculo vicioso; romperlo cuesta muchísimo, pues afecta a las raíces de la misma persona, a su propia autoestima, a su sentido del trabajo, a su pertenencia a un grupo, al respeto que le tiene el colectivo. La ineficiencia es bien conocida desde la antigüedad. Como escribió el poeta chino Dongpo en el siglo XI: "Yo quiero para mi hijo zafiedad y estupidez; sin cuitas, sin afán ... así llegará a ser ministro". La capacidad de defensa del ser humano frente a posibles agresiones a su autoestima es increíble: por un lado, la energía que genera para intentar demostrar que esto no es así, por otro, para echar las culpas a los otros de la propia incompetencia.

Lo interesante de ello es de que todo gira alrededor de dos ejes: "Mis objetivos personales y profesionales", y "la Gestión de mi tiempo".
El cuadro que sigue a continuación ilustra lo comentado:

 

 

Objetivos Bajos

Objetivos Altos

Baja Gestión Tiempo

INUTILIDAD
Desordenado, hay que buscar actividades fuera del trabajo, consume mucha energía a su alrededor. Alta ineficiencia personal

 

INEFICACIA GRUPAL
Nunca se llega, produce altos niveles de stress, todo el mundo gira alrededor de este directivo. Alta ineficiencia propia y del equipo. Se difuminan los objetivos

 

Alta Gestión Tiempo

DESPERDICIO TÉCNICO
Energías y recursos desperdiciados por los objetivos. Se alcanzan fácilmente los objetivos


 

FELIZ PRODUCTIVIDAD
Los objetivos producen la tensión suficiente para implicarse, ser creativos y aportar valor añadido


 

La ineficacia viene de no tener objetivos o de tenerlos muy bajos, es decir, fácilmente alcanzables. Un objetivo tiene que significar un reto, algo que pueda ser alcanzable con la tensión lógica de una realidad, pero también de lo que significa volar más alto. Ello tiene que permitir asumir compromisos potentes, fuertes, que puedan ser asumidos por todo el grupo. La dispersión de los objetivos no conduce a ningún sitio.

Por otra parte, su origen también puede ser la baja eficacia en la Gestión del Tiempo, que origina tensiones, repeticiones, malentendidos con la consecuente baja de moral.
Cuando uno se da cuenta de que está entrando en los principios de Peter o de Parkinson, hará bien en tomarse unos días de reflexión para centrar sus ideas, tirar todo lo superfluo, con humildad pero con decisión reconsiderar los nuevos objetivos desde la óptica de cuál es el valor añadido que aporto a la organización. Con esta revisión periódica, evitará llegar a los niveles de ineficiencia personal y profesional.


 "¿Existen empleados difíciles?"

¿O se trata más bien de directivos inexpertos? ¿cómo es posible que un empleado considerado difícil, al cambiar de departamento o de empresa, e incluso por el simple cambio de compañeros o mandos, se convierta en un empleado modelo?, ¿era realmente difícil? ¿o más bien, su jefe no le entendió o no le supo dirigir? ¿no estaba en el ambiente adecuado?, ¿no supieron canalizar su energía? ¿o la percepción que se tenia de él estaba llena de prejuicios? Sea lo que sea, el directivo tiene que conseguir que cada persona a su cargo dé lo mejor de si mismo y sea rentable para la empresa, para el equipo. Entonces, ¿qué hacer? Veamos algunas claves que pueden ser de utilidad para el tratamiento de empleados difíciles.

En primer lugar identificar el tipo de empleado
que se nos hace más difícil

¿Cuáles son los empleados difíciles?

  • El alborotador

  • El que dice siempre sí y hace lo que quiere

  • El que siempre dice No, por sistema

  • El que no acepta la autoridad

  • El que no quiere asumir compromisos ni responsabilidades

  • El pasota

  • El pelota

  • El que siempre tiene una excusa preparada

  • El "faltista" crónico

Seguramente, puede tener algún tipo más, pero estos son los más habituales. No vamos a describir las características de cada uno, pues solamente con el título ya tenemos suficiente para empezar un tratamiento de mejora de la relación. Una vez identificado, podríamos establecer las siete grandes claves de la siguiente forma:

 

1º Entenderlo
En toda persona que busca ser problemática en un entorno de trabajo, cuando miramos detrás de los comportamientos aparentes, encontramos que su autoestima está por los suelos. Así, su forma de sentirse "alguien" es hacer algo en contra de la corriente establecida, llamar la atención; decir a todos: "¡Estoy aquí, tenedme en cuenta!". Son como niños que buscan el cariño de sus padres.

 
2º Refuerzo positivo
Siguiendo el ejemplo del niño: cuando nosotros queremos que un niño repita una acción deseada, le felicitamos y le damos un caramelito. Hay que reforzar positivamente todas las conductas deseadas: un trabajo bien hecho, el hecho de presentarse voluntario, aportar ideas para reducir costes, llegar puntual, etc. Nosotros llamamos a estas recompensas "suaves calentitos". Búsquelas, seguro que las encontrará y podrá dar "suaves calentitos".

 
3º No juzgar
Si ha hecho algo no correcto. Solamente juzgan los jueces o los directivos despistados. Céntrese siempre en la conducta, nunca en el empleado. Ello facilita que el empleado no se ponga a la defensiva mediante la rebeldía. Concéntrese en ello, le dará grandes beneficios. El "tú te has equivocado ...", no es lo mismo que decir: "en este escrito tenemos que mejorar la escala de ..."

 
4º Escuchar, escuchar y escuchar
Me quedó grabado lo que dijo Chapotin hace muchos años: "Hay que escuchar como si de la boca del otro fueran a salir perlas". Así nos hacemos una idea sobre la actitud de escucha que vamos a tener. Escuchar.

 
5º Disciplina
Es complejo imponer la disciplina, pero creo que estamos de acuerdo en que es imprescindible. La disciplina debe ser igual para todos, no deben existir favoritismos; solo así se considera que un jefe es justo. Las normas están para cumplirlas. La disciplina motiva al personal, porque se percibe justa.

 
6º Incrementar la autoestima
Mediante la petición de ayuda, opinión o información al empleado conflictivo, le hacemos participar y al mismo tiempo le decimos: "tú eres de nuestro equipo", "eres una pieza importante", "contamos contigo".

 
7º Establecer acción. Hacia los objetivos
Cualquier charla con un empleado conflictivo tiene que terminar en un Plan de Acción. Los objetivos son vitales, porque empujan a la persona hacia el trabajo, son el motor de la Acción.


Desde Méjico nos llega la aportación de Jorge Arturo y Magdalena Macías sobre "Prevenir antes de Recortar".
 


 "¿Es un profesional?"

Tanto si es usted un profesional que se dedica a asesorar a sus clientes como si es directivo de una organización, le interesa conocer la obra de David Maister.

Maister ha dedicado toda su vida al estudio de los gabinetes profesionales, y acaba de publicar sus dos principales libros en la editorial CISSPRAXIS, "El asesor profesional" y "Cómo gestionar un Gabinete de Servicios Profesionales", que ya se encuentran a la venta, desde hace unos días. Para los que quieran conocer más pueden visitar la web http://www.davidmaister.com/.

La definición de David Maister sobre la auténtica profesionalidad merecería enmarcarse: "Es un compromiso personal con la automejora y una dedicación profesional para brindar el servicio óptimo y más eficiente a los clientes. Si fuera un directivo, le añadiríamos: "... para conseguir los objetivos organizacionales".

En primer lugar es un "compromiso personal" intransferible. Este es un valor que suele confundirse con la implicación. Hace muchos años, concretamente en octubre de 1993 cuando, como pioneros que fuimos del tema, organizamos una conferencia sobre la Calidad Total, el Vicepresidente de United Technologies, Josep Mª Freixas, puso un ejemplo muy rústico, pero a la vez muy claro, sobre la diferencia entre implicación y compromiso. Para él, entre los dos conceptos había la misma diferencia que entre hacer un bocadillo de tortilla o uno de jamón. Para hacer el de tortilla -explicaba-, la gallina había puesto un huevo, estaba "implicada"; pero para hacer el de jamón, el cerdo había dejado su carne, estaba "comprometido".

Cuando entregamos algo propio, que nos cuesta, estamos ante el compromiso. Es, en definitiva, cuando vamos más allá de lo normal, cuando buscamos con ahínco alcanzar la excelencia en la consecución del objetivo.

El compromiso de todo el personal con los objetivos es lo que tiene que conseguir todo directivo que se considere eficaz, pero también el profesional tiene que ayudar a ello, y cuanto más pueda ayudar, más se diferenciará de su competencia.

 


EL PRIMER COMPROMISO
es el que se establece con la automejora, hacia uno mismo. No podemos ofrecer lo que no tenemos; por tanto, en el profesional, la automejora tiene que ser constante, sin perder el tiempo en banalidades, buscando y encontrando en todos los rincones algo que pueda ser útil al negocio del Cliente. Cada persona tiene en su profesión una carrera que ha de desarrollar y, depende de él y no de las circunstancias el que lo haga o que permanezca estancado. 

Recordemos a Leonardo "Dime que has hecho". No vale la excusa de la falta de tiempo, o de que no es el momento adecuado. El camino de la automejora puede ser tan simple como preguntarse diariamente: "¿qué he aprendido hoy que me pueda ser útil en mi profesión?", y va desde hacerse esta simple pregunta hasta revisar a fondo las necesidades formativas individuales para hacer un plan de carrera. Pero lo más difícil de conseguir es la actitud suficiente para empezar a caminar y persistir en el empeño durante un largo período de tiempo hasta que dicha actitud se convierta en un hábito positivo.


E
L SEGUNDO COMPROMISO se establece con el servicio excelente, mediante la dedicación profesional. Aquí Maister ya parte de la idea de que dedicación no quiere decir cumplir con un horario, sino que tiene el significado de fuera de horario, pero con tranquilidad, porque se dispone de todo el tiempo del mundo, pero con resultados. En todo momento, el profesional mantiene las antenas desplegadas para captar todo lo que puede ser útil para el Cliente y para la empresa. Hay que preguntarse diariamente: "¿qué idea he captado del entorno que pueda ser útil para el Cliente y para mi empresa?".


E
L TERCER COMPROMISO es el que se establece con el servicio óptimo y más eficiente para el Cliente. Aquí el autor deja claro que un compromiso tiene que significar un reto constante de superación. Hay que preguntarse diariamente: "¿Con este Cliente cómo he de hacerlo para que le cueste menos y/o obtenga más valor añadido?".

Seguro que todos podemos aprender de David Maister y adaptar sus ideas a nuestro trabajo cotidiano. Si lo hacemos, seremos más eficaces y eficientes.

¡Vamos a por ello!

 


"Algunos apuntes sobre la Calidad"

Hace más de 20 años hablando con Dante Chiarabini, en aquellos momentos a la sazón Director General de Levis Strauss, me dijo: "Ramon, ¿tú has oído hablar de la empresa fantasma?". Ante mi alucine, continuó: "Los directores generales siempre nos enfrentamos a la empresa fantasma, que es aquella cuyos costes no controlamos y se suceden uno después de otro, y nunca sabes lo que te cuesta. Mira, -prosiguió- un cliente de Galicia tenía una diferencia en la factura de 150 ptas. El departamento de Contabilidad le escribió tres cartas intentando aclarar la razón de esta diferencia. Como que no se entendían, hicieron tres llamadas telefónicas, se reunieron con el departamento de ventas y decidieron enviar al vendedor de la zona. Éste envió un informe en el que parecía que el cliente tenía su razón al haber hecho una reclamación anterior de unas diferencias. Finalmente, enviaron al jefe de zona, que concretó más lo que el vendedor había dicho. De nuevo el tema pasó otra vez al departamento de Contabilidad, que finalmente lo pasó al Financiero ... Total, que para un ajuste de 150 ptas., nos habíamos gastado casi 30.000. ¿Cuánto me cuesta la empresa fantasma?" A partir de aquí empecé a interesarme por los costes ocultos de la No Calidad.

Poco a poco fui dándome cuenta de que había una gran diversidad de costes, -véase en síntesis una aproximación a ellos (http://www.aiteco.com/ctcostes.htm)- algunos de ellos controlables, otros incontrolables, pero tanto en uno como en otro caso, siempre hay algunos que quedan indetectables. 

Si entramos en costes administrativos y de gestión, por ejemplo. ¿Dónde ponemos la puesta al día de los ordenadores, del software y de todo lo que el personal tiene dentro de su ordenador? ¿Y dónde los e-mails y notas inútiles que se envían dentro de la empresa? ¿Y los cobros que se demoran por falta de insistencia?

Si entramos en costes del área comercial, ¿Dónde ponemos la sobremesa alargada que pueda hacer un vendedor? ¿y un pacto de alargar la fecha de cobro sin comunicarlo a Contabilidad? ¿y la falta de información sobre la gestión de los vendedores respecto a los clientes?

Si se trata del área de producción, ¿dónde ponemos el hecho de no abrir o cerrar la electricidad en los momentos adecuados? ¿dónde la maquinaria que no se utiliza? ¿y los stocks que no se venden y ocupan espacio útil?

Si entramos en el área de recursos humanos, ¿cuántas malas selecciones encubiertas tenemos en la empresa? ¿Y el despilfarro de la formación? 

Pero estos asuntos solamente eran para "hacer boca"; entremos de lleno en algunos que son más flagrantes y difíciles de detectar que los ya mencionados.
 

"En busca del tiempo perdido" o el coste oculto de la pérdida de tiempo. Todos sabemos lo que confirman las investigaciones que el 90% de las reuniones se podrían acortar. ¿Cuánta burocracia se puede simplemente suprimir, preguntando "es necesario" ? ¿Cuántos procesos se complican y se podrían simplificar, preguntando simplemente: "cómo hacerlo más simple"? 
"El quinto poder" o el coste oculto del poder de la opinión. ¿Cuánto cuesta detectar a tiempo los rumores? ¿Cuánto cuesta dejar que los rumores se conviertan en ciertos? ¿Cuánto cuesta no atender bien a un cliente y que aparezca la queja en la sección "Cartas al Director" del periódico de más tirada? 
"En nombre de la Rosa" o el coste oculto de la ignorancia. ¿Cuánto cuesta encontrar la información que se necesita para el puesto de trabajo? ¿Cuánto cuesta conocer dónde está? ¿Cuánto cuesta no compartir la información con otros? ¿Cuánto cuesta la no formación? [1]
"Maquiavelo y la Dirección de Empresas" o el coste de los reinos de taifas. ¿Cuánto nos cuesta la lucha por el poder entre los directivos? ¿Cuánto nos cuestan las humillaciones que un directivo le hace a otro en su lucha por el poder? ¿Cuánto nos cuestan los juegos de poder entre departamentos o entre directivos?
" Cleopatra o El coste de lo suntuario". ¿Cuánto nos cuestan los aires de grandeza de algunos miembros del Consejo de Administración? ¿Y los de los altos directivos? Cuánto se malgasta en aras a la importancia de la "imagen que tenemos que dar"?

En definitiva perseguir los costes ocultos es una tarea de todo directivo eficiente, pero no lo tiene nada fácil, solamente el empeño y la voluntad de hacerlo te harán superar las pruebas más difíciles.

Cicerón ya dijo: "Las enemistades ocultas y silenciosas, son peores que las abiertas y declaradas [...]"

Conviértase en un detector de costes ocultos en la empresa e invite a sus colegas a hacer lo mismo, solamente con la ayuda de todos se puede conseguir la calidad total.


[1] Por cierto muy interesante la respuesta de un Director de RRHH a su incrédulo DG.: "Si no crees en la formación, prueba con la ignorancia"

 


 "Me piden "PASTILLAS" ... !?!"

Sí, sí.... no ha leído mal, me piden que, de vez en cuando, dé técnicas!?!, trucos!?!, truquillos!?!, consejos infalibles!?! ... Todos estos rubros se resumen, en definitiva, en: PASTILLAS!!!!, pastillas de las que, si me tomo una, consigo el efecto inmediato: todo me sale bien, me encuentro mejor y consigo mis objetivos. Hay que admitir que todos buscamos la llave mágica que nos abra la puerta a la solución de problemas específicos y concretos para ser más eficaces. Confiamos en que las "pastillas" que demandamos actúen como ideas que disparan la acción, que facilitan en un momento soluciones rápidas o drásticas a problemas, o que nos recuerdan a ideas semejantes que tuvimos o pusimos en práctica en otro momento. Entiendo que en muchas ocasiones las "pastillas" ayudan, pero existe el riesgo de caer en la "dirección por pastillas", aunque esto sería tema para otro newsletter. De tanto en tanto, suministraremos "pastillas" sobre temas de interés. Vamos con la primera entrega cuya aplicación espero que sea práctica y efectiva para todos.

"10 PASTILLAS DE ÉXITO PARA ABREVIAR SUS REUNIONES"

Un directivo suele pasarse entre 8 y 15 semanas al año en reuniones, la mayoría de las cuáles se podrían acortar sin ningún perjuicio para la calidad; otras se podrían suprimir sin más; otras están mal convocadas, por lo que se pierde tiempo esperando la incorporación de los convocados. En definitiva, nuestro objetivo es conseguir reuniones más eficaces. Aunque estas "pastillas" le ayuden, no abuse de ellas.

 

  1. Fije el orden del día y minute las intervenciones. Una reunión no debe durar más de 90 minutos. Asigne los minutos que se dedicarán a cada tema y determine quién será el responsable de la exposición, y controle el tiempo.
  1. Envíe el orden del día a todos los participantes. La información enviada con tiempo suficiente ayuda a fijar los objetivos de la reunión y, en consecuencia, abrevia el tiempo de las reuniones al centrarse en lo importante.
  1. Solamente tienen que estar los que tienen que estar. Decida en cada reunión quién está directamente implicado en el tema, quién debe ser consultado con anterioridad y quién tiene que ser informado después. Con esto se evitará los comentarios del "¿y yo qué hacía en esta reunión?".
  1. Haga las reuniones de pie, sin sillas. Para evitar que las reuniones rutinarias que se alarguen demasiado, intente hacerlas de pie; comprobará que todos los participantes del mundo presionan, transcurrido 15 minutos, para que nadie se enrolle o pierda el tiempo inútilmente.
  1. Ponga un taxímetro para los que se enrollan. Hágalo de manera divertida, pero hágalo; por ejemplo, un reloj de arena de 3 minutos o algo parecido, también puede utilizar tarjetas amarillas y rojas. Piense que un mensaje se puede expresar en 20 palabras. Si el problema persiste, recurra a un "controlador del tiempo".
  1. Aparte los obstáculos y los desacuerdos. Póngalos en una hoja grande de papel, comentando que se tratarán a su debido tiempo, si sobra, o bien otro día.
  1. Utilice cómplices para terminar la reunión. Puede ser la secretaria o alguien del staff a los que les pide que le llamen a la hora prefijada, diciendo que tiene una visita o reunión que le espera. Con lo cual se da por finalizada.
  1. Resuma frecuentemente para que todo el mundo sepa donde está. Es una práctica efectiva pero olvidada y que contribuye a acortar el tiempo de la reunión y que nadie se ande por las ramas.
  1. Si la reunión decae, utilice un "disparador". Por ejemplo puede decir: "Mientras damos y damos vueltas sobre el mismo tema, la competencia está visitando a nuestros clientes". Todo el mundo se centra y abrevia.
  1. Dedique un minuto a plantear lo que se puede mejorar en la próxima reunión. Es una práctica que no tiene que durar más de 3 minutos pero que es efectiva para mejorar las reuniones.

En todo caso, no pierda el norte de toda reunión, que son sus objetivos, y tenga paciencia, las cosas no se consiguen en un día

 


Algunos de ustedes a partir del Newsletter "Tomémonos un respiro para empujar más fuerte" en el cual les invitaba a reflexionar sobre ustedes mismos, me mandaron "emilitos" planteando la cuestión de "sí, ya he hecho el análisis de mis áreas de desarrollo, pero tengo también áreas fuertes" y "cómo he de proceder para dar a conocer todo el potencial que tengo?". Bien, intentaremos dar pistas para conseguirlo. Recordemos que vivimos en parte de nuestra imagen pública que nosotros vendemos. 
http://www.zaraempleo.org/reportajes/imagen_en_el_trabajo/la_imagen_mas_vende.html

Por lo tanto, en primer lugar, hágase la pregunta:

 

¿Qué quiero realmente conseguir?

Una de las cosas más importantes para establecer el marco de referencia es comprender que...
 

Humano = Producto = Valor

A veces una persona, a la hora de promocionarse o dar a conocer todo su potencial, no es totalmente consciente de sus posibilidades (producto), ni de las ventajas que conllevan (valor). Porque, para vender, es necesario tener claro tanto el producto como los beneficios que en este caso supone para los demás el hecho de que "Tú" seas "Tú". Para crear tu empresa, que eres tú, necesitas empezar por creer en ti mismo (http://www.iniciativasnet.com/168iniciativas.htm)

Las personas compramos todo aquello que satisface las necesidades humanas. A partir de esta idea debe empezarse a pensar qué elementos satisfacen a sus posibles compradores
Establezca el mercado objetivo al cual quiere dirigirse. Puede ser un pequeño grupo de su empresa, el director general o bien alguien externo, o un grupo clave externo o un colectivo al cual quiera convencer. Sea lo que sea, determine su mercado objetivo. 

Para empezar la venta de sí mismo, veamos cinco pasos necesarios:
 

  1. Análisis de uno mismo. Solamente podemos vender lo que conocemos. No se engañe a sí mismo, sea siempre sincero consigo mismo ¿qué podemos ofrecer de nosotros mismos que pueda convencer al otro de nuestras cualidades? Haga un DAFO de Usted mismo, Le ayudará también a clarificar muchas cosas.

  2. Objetivos. Concrete lo que quiera alcanzar en la vida personal y profesional. Los objetivos deben ser reales y posibilistas, con un límite de tiempo, no más de un año. Tienen que significar un reto para usted. Establezca una prioridad para sus objetivos. Redáctelos.

  3. Obstáculos y oportunidades. El fracaso o el éxito estará en su capacidad de prever lo que puede impedir o retrasar sus objetivos. Por tanto, determine los obstáculos que tendrá para alcanzar sus objetivos y cómo al mismo tiempo puede ser una oportunidad para nosotros. Cuando supere los obstáculos siempre encontrará oportunidades. Identifique oportunidades a través de tus potencialidades, factores positivos o competencias.

  4. Tácticas. Señale los caminos para alcanzar los objetivos, establezca prioridades de acción, marque las principales líneas de actuación y cómo coordinarlas entre todos. Busque la coherencia entre todos los planteamientos. Prepare a fondo los primeros pasos que dará.

  5. Acción. Una vez marcado el camino a seguir, sígalo y no desfallezca en el empeño de conseguirlo. Establezca la puesta en marcha del programa y su posterior evaluación.


Cuando haya terminado de realizar el plan, déjelo dormir unos días y vuelva a leerlo, seguro que encontrará cosas a mejorar. Si no le convence del todo, delo a leer a un colega o amigo. No se tome este plan de trabajo como algo estricto, sea flexible en todos los planteamientos sin perder de vista los objetivos. Seguro que al final recibirás la recompensa del éxito.

 


Cada vez más tenemos que presentar temas ante un auditorio, sea el presupuesto anual, el plan de marketing o simplemente un nuevo proyecto. Sea lo que sea, queremos hacerlo bien, porque así ganamos tiempo y prestigio ante nuestros colegas. Conozcamos algunas claves para realizar una presentación efectiva.

Existen tres partes secuenciales (Principio, Desarrollo y Final), veámoslas:

1. PRINCIPIO

El objetivo del presentador es, durante el primer minuto: Conseguir captar la atención e iniciar con garra la Presentación. Para ello es muy importante:

  • Que la introducción sea breve y se refiera a aquellos aspectos en los que los participantes se puedan sentir implicados.

  • Tener muy en cuenta el "ambiente que reina en la sala".

  • Trabajar en los esquemas mentales que sobre el tema tiene el auditorio.

Conviene comunicar lo imprescindible para que los participantes comprendan de qué se trata y se sientan motivados para participar activamente en el tema (de qué se va a hablar, por qué se ha elegido el tema, qué hay de interés en él, en qué concierne a los presentes, cuáles son los problemas planteados y cuál es su interés). Al primer minuto de toda presentación se le llama, el minuto rentable, pues es el que determina como será la misma. Dedique tiempo a prepararlo a fondo.

2. DESARROLLO

El desarrollo de la Presentación tiene fundamentalmente dos partes:

1º) Realizar la presentación de los temas.

  • Se procurará que resalten las ideas principales.

  • El presentador debería saberse poner en el lugar de sus interlocutores y buscar las palabras e imágenes adecuadas para lograr transmitir su mensaje.

  • Organice los temas de lo fácil a lo difícil, de lo concreto a lo abstracto, de lo experiencial a lo más etéreo, para que el auditorio le vaya siguiendo.

  • Además, el buen presentador sabe utilizar ejemplos que ilustren, de una forma sencilla y clara, los elementos que está planteando al mismo tiempo que los refuerza. 

  • También es importante tener en cuenta (http://www.pasoapaso.com.ve/gemas_1_aem.htm)

2º) Facilitar la participación de la audiencia.

Una Presentación no alcanza sus objetivos si la audiencia no participa. En consecuencia, el buen presentador sabe cómo incitar a que todos participen.

Consígala de la siguiente manera:

  • Invite a que le formulen preguntas

  • Agradezca todas las preguntas que le planteen

  • Muévase por la sala; así acerca la audiencia a su persona

  • Mantenga contacto visual con cada uno de los participantes

  • Si la presentación es larga, pregunte al final de cada subtema

  • Al contestar las preguntas no se ponga a la defensiva

  • Cuando conteste anote en algún sitio las contestaciones de los participantes.

3. FINAL

En una buena Presentación, se procura dejar terminado el tema. Si se ha logrado, hasta puede compensarse algún punto débil de la parte principal de la Presentación. Un final flojo puede perjudicar el tema más efectivo. 

Veamos algunas sugerencias en relación con la parte final de una presentación: 

  1. Resumir brevemente los puntos principales que se han desarrollado.

  2. Relacionar los puntos principales con el objetivo central de la Presentación.

  3. Explicar de forma breve cómo las conclusiones obtenidas ayudarán a satisfacer de las expectativas o necesidades.

  4. No olvidar de dirigir algún elogio a los asistentes; siempre se puede encontrar algo agradable para decir.

  5. Despedirse correctamente de los participantes.

  6. Explotar el éxito después de la presentación.

  7. Reflexionar sobre las cosas bien hechas y las cosas a mejorar

Espero que estas ideas le ayuden a realizar presentaciones más eficaces. Para los que quieran profundizar. (www.learnerassociates.net/dissthes/dissgdsp.pdf)

 


 "LA MISIÓN, ¿UNA MODA O UNA NECESIDAD? O ¿PARA QUÉ CARAMBA SIRVE TENER LA MISIÓN DE LA EMPRESA?"

A principios de año es un buen momento para hacer una revisión de la Misión si se tiene y si no, plantearse la posibilidad de realizarla. Vamos a intentar dar unas pinceladas para clarificar el concepto de Misión. (Díaz de Santos ha publicado el libro "La Misión en los negocios" de Andrew Campbell y Kiran Tawadey, interesante por la variedad de contenido)

Misión es la tarea principal que justifica la existencia de la empresa. En consecuencia, la misión no es una declaración de principios, de los valores de la empresa o una declaración de buenas intenciones. La Misión la puede redactar el Director General, el asesor de imagen o el equipo directivo; aunque, personalmente creo que es mejor que lo haga este último, es decir, el equipo directivo. A la Misión se le atribuyen estrellas en función de la implicación y participación que su redacción conlleve: 

Misión 1 estrella El "genio" del Director General
Misión 2 estrellas El Director General con asesores
Misión 3 estrellas El equipo directivo con consenso
Misión 4 estrellas El equipo directivo y mandos
Misión 5 estrellas Participa toda la empresa

La Misión debe tener de 3 estrellas en adelante. La tentación de imponer la Misión suele ser nefasta en todos los casos.

Una de las primeras misiones que tuve que ayudar a realizar fue para una multinacional norte americana de componentes para el automóvil, con cinco fábricas y sede central en la provincia de Barcelona. Cada director de fábrica tenía total autonomía para vender sus productos a otras empresas del grupo en cualquier lugar del mundo y para elegir, por supuesto, a sus proveedores, fueran o no del grupo. No hace falta que señale aquí la cantidad de problemas de todo tipo que surgían cada día: ofertas disparatadas a clientes, calidades distintas, precios políticos para tener más trabajo que el otro, no servir pedidos no rentables, etc. 

Empezamos la sesión presentando qué es la Misión y qué no es, y nuestra intención de crearla para la empresa con la ayuda de todos. El equipo directivo estaba formado por 10, personas incluido el Director General, al que recomendé que hablara poco y el último, para no influenciar a su equipo. El resultado fue que al cabo de dos intensos días (por deseo expreso del colectivo trabajábamos hasta la madrugada) de aportaciones y discusiones terminamos creando una muy buena Misión de la empresa. El Director General me comentó: "¡Tanto tiempo para escribir 10 líneas de texto!". Le contesté: "Es cierto, pero ahora tienes a todo tu equipo alineado en la misma dirección". Cierto que las discusiones fueron tremendas; por ejemplo se discutió si se tenía que fabricar con la "máxima calidad o la óptima calidad". Claro, en el fondo si nos ponemos de acuerdo es lo mismo, pero puede ser muy distinto, en un caso se trata de la calidad con la que podemos fabricar (máxima), en el otro la calidad que pide el cliente (óptima). Es importante que todos nos pongamos de acuerdo en estos aparentes detalles pero que determinan la marcha de la empresa. 

Los beneficios de crear la Misión son múltiples, pero los que destacan son: tener a todo el mundo alineado en la misma dirección y, a partir de aquí, poder establecer los objetivos y determinar quién hace qué. La Misión es como la brújula indica la dirección a tomar en todo momento, pero hay que hacerla bien. Por ejemplo, me he encontrado con Misiones que podrían ser de esta empresa o de la empresa de al lado. La Misión debe diferenciar notablemente a la empresa. En otras misiones no se menciona la palabra rentabilidad, y esto es grave, sea empresa (rentabilidad del capital), sea administración pública (rentabilidad de los recursos disponibles en función de las necesidades del ciudadano). En este sentido resulta muy clarificador el artículo de Enrique Ogliastri (http://www.dinero.com/larevista/121/COLUMN_OGLIASTRI.asp)

Por último, hay que decir que hay quien redacta un credo y le llama Misión; otros hacen una declaración de valores culturales; para otros es un pasatiempo social, otros ... La Misión es la brújula con la cual guiarse, pero a diferencia de dicho instrumento, cada dos años o tres es necesario revisarla.



 "¿Cómo puedo criticar a mis empleados?"

NO, no puede criticar a sus empleados, sólo puede criticar la conducta de sus empleados, pero nunca a las personas. Si entendemos esto, entendemos la clave de la crítica constructiva. Muchas veces alguien le dice: "No entiendo por qué a la gente no le gusta que la critiquen cuando lo haces constructivamente, ¿qué puede pasar?". Pues seguro que le ha rebajado la autoestima del otro de forma notable y, por tanto, la gente no acepta la crítica de forma fácil y se pone a la defensiva, con lo que el mensaje que se quiere dar no llega. 
El directivo tiene la posibilidad de rebajar la autoestima, con resultados negativos, o de mantenerla e incrementarla, con resultados positivos. Esa es su decisión, y de su saber hacer depende que se incline por una u otra opción. (http://www.telefonicamundo.cl/pyme/libro/parte2/10.htm)
Sin lugar a dudas, se necesita corregir comportamientos no deseables para transformarlos en deseables. Una crítica puede ayudar a una persona o hundirla. Pero hay que hacerlo, y afrontar el tema de cara y con profesionalidad. Pero la crítica, por sí sola, no sirve para nada si cuando hay algo que elogiar, -no me refiero a alabar-, no se hace. Criticar es una conducta madura (http://www.encuentra.com/includes/documento.php?IdDoc=2304&IdSec=87). En general los jefes se dedican más a criticar que a elogiar. Veamos cómo podemos criticar de forma efectiva.
Algunos consejos generales pueden serle útiles:

  •  Recuerde en todo momento la necesidad de mantener e incrementar la autoestima del empleado

  •  Elogie en público, critique en privado

  •  Concéntrese en el problema/solución, no en la persona/actitud

  •  No lo posponga (la crítica breve e inmediata es más efectiva)

  •  Guíe en los asuntos importantes, no en las pequeñeces. Pregúntese: ¿es esto importante?

  •  No sea impulsivo, reflexione antes (se evitará problemas)

  •  Sea firme y concreto. No divague

  •  Escuche los argumentos de su empleado; puede tener la necesidad de expresar sus sentimientos

  •  Use un vocabulario positivo y evite las generalizaciones (siempre, nunca...)

  •  Ayude a que su empleado se comprometa a cambiar y pregúntele cómo se asegurará de cumplirlo.

  •  Mantenga reuniones programadas de feedback con todos los empleados

Para finalizar, "crea firmemente en el potencial de cambio de las personas; si Usted puede cambiar otros también".

He aquí los pasos para la crítica constructiva

1º) Prepare la reunión. Considere la importancia de la situación, concrete los hechos y fíjese un objetivo positivo para este empleado.

2º) Describa la situación. Exponga con precisión los hechos de la situación y su repercusión en la empresa. Evalúe al empleado.

3º) Pida opinión sobre los hechos. Utilice más el ¿cómo?, que el ¿por qué?, ya que este último suele ir dirigido a las causas y facilita que el empleado se ponga a la defensiva. Si se pide opinión, uno tiene que estar dispuesto a escuchar. Escuche activamente comprendiendo la situación.

4º) Pida soluciones, para corregir la situación. Probablemente le dará varias; ayúdale a tomar una decisión.

5º) Concrete la solución que el empleado ha propuesto, y compruebe si hay que facilitarle más recursos. Concrete acciones y fechas de seguimiento. Finalmente, exprese su confianza en que el empleado lo conseguirá.

Un viejo adagio dice:

Si puede criticar y valorar, puede dirigir


Más información:  http://www.montaner.com


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