Buenas noches: quiero hacerles una confesión: igual que
algunas mujeres fingen el orgasmo... Yo finjo que me gusta el fútbol... Es que a
mis amigos les encanta, así es que cuando estoy con ellos, hago como que
disfruto... Aunque, sinceramente, no me entero de nada... ¿Que ellos gritan? Yo
grito... ¿Que se excitan? Pues me excito. Y si meten gol, me desmadro... Igual
que cuando se finge el orgasmo. Y es que algunos parece que disfrutan más con el
fútbol que con el sexo. Tú les oyes y están: "Métela, métela... Así, así, sigue,
sigue... ¡Aguantaaa! ¡Huyyyyyy...". Así es que pensé... "Si esto es mejor que el
sexo, yo lo tengo que probar...". Y decidí hacerme futbolero. Pero no es tan
fácil. Por ejemplo, no hay ningún libro que te enseñe a entender el Marca... A
ver donde pone que
Osasuna
no es una ciudad... Y que un "interior izquierda" y un "exterior derecha" no son
pisos. O que un extremo derecha no es un facha... Visto lo visto, llamé a mi
amigo y le dije: "Felipe...finjo los goles... Quiero sentir lo que tú
sientes...". Y Felipe me dijo: "lo sentirás, te voy a llevar a un partido que
vas a flipar". Y me llevó a la final de la Champions League. Lo primero que me
llamó la atención es que si eres futbolero puedes aparcar donde te salga de los
cojones: "Oye, Felipe, que estamos en un paso de cebra, tapando una boca de
riego y en la salida de emergencia del campo... ¿Y si viene la grúa?". "¿La
grúa? Ahí la tienes, atravesada tapando la salida de ambulancias del hospital".
Otra cosa que puedes hacer si eres futbolero es vestirte de mamarracho... Tú vas
al fútbol y a nadie le llama atención que te pongas unos cuernos de vikingo, o
que te pintes la cara como Braveheart... Incluso puedes ponerte ropa de invierno
en verano. ¿Que no? Los futboleros son las únicas personas, aparte de Umbral,
que van con bufanda todo el año. Entonces mi amigo me dijo: "Ahora vamos a ver
la llegada de los jugadores, ya verás qué alucine...". Y efectivamente, aluciné.
Vamos a ver: sí estos tíos ganan miles de millones... ¿Por qué coño van en
autobús? Joder, yo creo que como mínimo se podrían pillar un taxi, ¿no? Esto
sólo pasa en el fútbol, dile tu a Julio Iglesias que vaya en bus y verás dónde
te manda... Cuando entré al estadio, me sentí como en un karaoke gigantesco,
porque allí no paran de cantar. Sus canciones favoritas son dos: una que dice:
(SIN CANTAR) "OE, OE, OE, OÉ, OE OÉ". Y luego hay otra que dice: "EEEOOO, EEEOOO...".
Que yo pensé: "No se puede decir más en menos...". Y de repente empezaron: "Hola
fondo Norte... Hola fondo Sur". Y dije: "Ésta me la sé...". "Pasó usted ya por
casa, por su casa yo pasé...". Y se quedaron todos mirándome, y les dije: "¿Qué
pasa? ¿Que os jode que me la sepa? Pero lo que más me sorprendió fue cuando
cantaron el himno, yo no sabía que el del Real Madrid es un himno musulmán: Aláh
Madrid, Aláh Madrid... Aláh Madrid, Aláh Madrid, Aláh Madrid... En ese momento
mi amigo Felipe me dijo: "Tío, va a empezar el partido ya, te vas a cagar...". Y
empezaron todos a tirar rollos de papel higiénico al campo, que dije "Coño, esto
va en serio...". Y entonces salieron los jugadores y yo seguía sin entender
nada: cuarenta cámaras alrededor del campo, transmisión vía satélite, pantalla
gigante y marcador Jumbotrón... ¿Y cómo deciden quién saca? ¡Tirando un duro al
aire! ¡Coño, por lo menos que tiren un euro! Cuando miré a mi alrededor me di
cuenta de que todo el mundo estaba con los cascos puestos... "Pero Felipe, ¿para
eso te gastas diez mil pelas, para escuchar la radio?". Y Felipe: "La radio es
fundamental, escucha, escucha...". Y me puso los cascos: "Penetración por banda
derecha, se acerca al borde del área, centro a la ollaaaaa... ¡Jamónnnn
Guijuelo... qué jamónnn! El cuero que se escapa a la izquierda de la defensa,
toca Figo, Figo, Figo, Figo, Figo, Figo... ¡Síseñor... un señooor Farias! Pi, pi,
pi, pi...¡Goooool!". Y tú: "Pero bueno, Felipe, ¿quién ha marcado, Figo o
Farias?"."Pero, tío, ¿cómo va a marcar Farias?". Y dices: "Joer, ya he metido la
pata otra vez.... Ha debido de marcar Guijuelo". Y a partir del gol se montó
una... Ya no me enteré de nada más... Empezaron a mover banderas, a sonar
bocinas, que acojonan, ¿eh? Parece que se te viene un barco encima... Y de
repente se me abrazó un señor que no conocía de nada, me dio un puro y empezó a
gritarme en la oreja... "¡Campeones, campeones, OE, OE, OE...". Y ya no me
soltó... ¡Pero que me daba besos y todo...! Y de pronto empezó todo el mundo:
"¡A la fuente, a la fuente!" Y a la que me di cuenta estaba dentro del agua, de
la mano del señor del puro, que parecíamos Los del Río... Intentando subir a un
león de La Cibeles... Y cuando estoy arriba veo un montón de tíos a caballo que
venían hacia mí... Y digo: "¡Qué bonito! ¡Qué espectáculo!¡Ahora entiendo esto
del fútbol!" Y yo, para seguir la juerga, como ya me sabía la canción empecé:
"¡Eh, los del caballo! "¡OE, OE, OE, OE...!". En la boca. La primera me la
dieron en la boca... Y luego ya donde pillaron... Que me bajé de la fuente y le
dije al del puro... "Oye, tú haz lo que quieras, yo me voy a mi casa...". Y el
tío me dijo "Vale, pero mañana paso a las diez a buscarte, que hay que llevarle
la copa a la Virgen...". Saben lo que les digo... Que ahora que soy un experto,
el fútbol me gusta menos que antes. Buenas noches.
Vengo de un velatorio... Se ha muerto el abuelo de un colega y le he
acompañado al tanatorio. Y la verdad es que el tanatorio es un sitio curioso.
Hay hasta bar, que por cierto, tiene mucho ambiente, porque es el único que no
cierra en toda la ciudad.
Lo primero que te encuentras al llegar allí son un montón de coronas de
flores... Que digo yo... ¿Por qué le llamaran a eso "corona"? Yo no he visto
nunca a un muerto con eso en la cabeza... Mas que una corona parece un
salvavidas, que hay que tener mala leche para regalarle a un muerto un
salvavidas.
Y los mensajes que llevan... son para leerlos: "Tus nietos no te olvidan",
"Tus compañeros de oficina no te olvidan"... Que tú piensas... Pero, ¿a quién se
lo dicen?... ¿Al muerto...? Los muertos no parecen muy aficionados a la lectura.
Y además, ¿cómo que "no te olvidan"? ¡Pero hombre! si se acaba de morir!... Como
para olvidarse:
- Oye, ¿qué hacemos en el tanatorio?
- Pues no se, no me acuerdo muy bien, creo que se ha muerto el abuelo
- ¡Vamos a preguntarle al camarero!
Yo creo que el bar es la clave del tanatorio. Porque si no fuese por las
copas que se toma el personal no se entiende todo lo que pasa allí: para
empezar, el negocio se llama "Pompas fúnebres" ¿Qué falta de respeto es esa?...
¡Pompas fúnebres! Parece la marca de un champú para
difuntos:
"Pompas fúnebres, el champú que no irrita los ojos"
Y después de lavarle la cabeza al muerto con el champú "pompas fúnebres" nos
vamos de marcha... De "marcha fúnebre"... ¿Marcha fúnebre?
Esto ya es cachondeo. Seguro que irse de marcha fúnebre es ir a mover el
esqueleto
Pero menos sentido todavía tienen las conversaciones de la gente.
De repente llega un tío y dice: "No somos nadie". ¿Pero como que no somos nadie?
¡No serás nadie tú! ¡Yo soy un tío de puta madre! Y otro suelta...
"Hoy estamos aquí y mañana estamos allí". Hombre, mira, eso es lo bueno
de tener coche...
En los velatorios te das cuenta de que si quieres que hablen bien de ti, no
hay como morirse. Si por ejemplo, tu eras un ludópata, la gente dirá..."No tenía
nada suyo"... Y si tenías muy mala leche... "Parecía que se comía el mundo y
luego no se comía a nadie...".
Y aquí la cosa se anima y salta uno: "Y hablando de comer, ¡cómo le gustaba
el pollo! ¿Os acordais de aquella vez que se comió cinco pollos de una
sentada...?". Y otro: "¿Y la vez que tiró un tabique con el hombro?"...
Que me van a perdonar, pero si se comía cinco pollos seguidos y tiraba tabiques
con el hombro, lo raro es que no se hubiera muerto antes.
Y con estas anécdotas del muerto a la gente le da la risa floja y de repente
uno dice: "Aaaaaaay... si no nos reímos, ¿que vamos a hacer...?".
¿Como que qué vamos a hacer? ¡Pues llorar, cojones, que para eso estáis en un
velatorio!
Y entonces se crea un silencio incómodo, hasta que a alguien se le ocurre
algo original que decir... "Pues mira, ya ha dejado de fumar...". Bueno sí... el
muerto ha dejado de fumar, pero los demás no paran... Que se forma allí un
ambiente que sólo falta que salga Michael Jackson
bailando el Thriller... Yo creo que en vez de ponerle velas al ataúd le deberían
poner faros antiniebla... Los muertos se van al otro barrio ahumados, como los
salmones. Vamos, que si llegas tarde piensas... "¡Coño, que los
familiares ya lo están incinerando por su cuenta!".
Pero a mi las frases que mas me impresionan son las que se dicen en el
"pésame"... "Te acompaño en el sentimiento...". O esa otra que dice. "Ha pasado
a mejor vida"... que en esa si que tienen razón...
Porque toda la vida con muebles de aglomerado de Ikea y cuando te mueres te
meten en un ataúd de roble macizo... Y a lo mejor te has pasado la vida
conduciendo un Opel Corsa y ahora te vas al otro barrio en un Mercedes de puta
madre... ¡Y con chofer! Muy bien. El coche mas seguro del mundo ¡A buenas horas!
En fin, yo no tengo claro lo que quiero que hagan conmigo cuando me muera.
Había pensado en la incineración, pero no me convence. Porque van los
familiares con las coronas de flores y el ataúd, y al rato salen con una copa de
cerámica y claro, entre las coronas y la copa parece que han ganado la vuelta
ciclista a España.
Por eso estoy pensado en donar mi cuerpo a la ciencia. Así ni velatorio ni
nada. Las orejas las donaría al museo de cera, con un tapón mío hay cera para
hacer los Tres Tenores... El corazón a Anne Igartiburu, para que haga: "Hola,
corazones... Hoy tenemos Corazón Golfo"... Y el hígado que se lo den a J.B., que
se lo han ganado."
Todas las madres del mundo hacen y dicen exactamente las mismas cosas.
Yo creo que les dan un cursillo secreto en el que aprenden esos
comportamientos que llamamos "cosas de madre".
Quien no ha escuchado alguna vez el clásico "Tu hazle caso a tu madre, que
tu madre sabe mucho de esto..." ¿De dónde creen que ha podido sacar una madre
una frase así?
Pues del cursillo.
Lo primero que les enseñan en el curso es a repetir mucho las cosas. Por
eso, cuando eres bebe hablan contigo como un disco rayado:
- ¿Cómo estás? ¿cómo estás? ¿cómo estás?
Seguro que si el bebe pudiera hablar, les diría:
- Hasta el gorro, hasta el gorro, hasta el gorro...
En el cursillo también les dan clase de lenguaje, y aprenden a incluir en
todas sus frases el "mi" y el "me". Un ejemplo: "mi niño no me come", "mi niño
no me duerme". Son tan posesivas que en la agenda, ponen todos los teléfonos de
sus hijos en la letra M: "mi Paco","mi Alberto","mi
José".
Gracias a estos cursillos, las madres son capaces de hablar de dos temas a
la vez:
- Mama, quiero hablar contigo.
- ¿Qué te pasa, hijo mío? No arrastres los pies!
- Es que estoy pensando en dejar de estudiar..
- ¡No te toques los granos! ¿Pero cómo vas a dejar los estudios?
- Es que no me gustan
- Uy, hay tantas cosas que no me gustan a mi...¡Ponte derecho, que te va
a salir chepa!
Y llega un punto en que, sin saber porque, ambos mezclan las conversaciones
y acaban por zanjar ellas la cuestión:
- Pero ¿cómo vas a tener ganas de estudiar si no arreglas tu habitación?
Venga, que no hay quien entre...¡Y estudia!
En estos cursillos de madre les inculcan, sobre todo, tres principios:
Que tome calcio, que respete las dos horas de la digestión y que en invierno se
tape la boca.
Aunque tengas noventa anos y tu madre ciento veinte, al salir camino de la
UVI te gritara:
"Julián, tápate la boca!!".
Por supuesto, el cursillo también incluye clases de estilo y moda. Una madre
siempre sabe lo que es moderno y se empeña en llevarte de compras y vestirte a
la ultima.
- Uy, esta camisa es preciosa, hijo
- No.
- Pero ¿cómo que no? Si es lo que se lleva ahora.
- Lo que se lleva ¿dónde? ¿en el circo de Ángel Cristo?
Además, todas las madres son videntes.
- Niño, que te vas a caer.
Y te caes.
- Niño, no comas tan deprisa que te vas a atragantar
Y te atragantas.
- Hijo, ten cuidado que esa es un lagarta.
¡Y es una lagarta!
Hay que reconocer que en estos cursillos son bastante profesionales. Y es
que incluyen hasta nociones de policía. Las madres se transforman en auténticos
sabueso: "tu has fumado". O "tu has bebido". O "esos calcetines llevan tres días
si cambiarse". Creo que en los aeropuertos, los agentes, en vez de con perros,
deberían ir con su madre. Lo que no les enseñan en el curso a las madres, es que
sus hijos crecen.
Ya vives solo, vas a verla cada quince días...pero eso no les impide seguir
cebándote: te pone en la mesa la comida de dos semanas, y se sienta al lado y
empieza:
- ¿que pasa, no esta bueno? Venga, termínate las albóndigas, el bacalao,
los pimientos rellenos y el cochinillo...y como pan. ¿Te pelo una naranja?
Porque una madre nunca esta satisfecha. Por mucho que hagas, ella nunca
estará contenta.
¿Quiere que te cases?
- Vale, pues me caso. ¿Estás contenta?
- No, que esa es una lagarta.
- Vale, pues me divorcio.
- Pues no, ¿que va a ser de tus hijos?
- Mama me ha tocado la lotería, ¿estas contenta?
- No, menudo palo te va a dar Hacienda.
- Mama, me han nombrado Presidente del Gobierno
- Bueno, pero tápate la boca, que coges frío.
Pero aunque todas las madres hacen siempre las mismas cosas, ninguna hace la
sopa del cocido como tu madre, ninguna te pela la naranja como tu madre, y
ninguna te tapa la boca como tu madre, cuando hace frío.
Qué malo es el miedo, ¿eh? Los seres
humanos no estamos preparados para el miedo, no nos sabemos comportar con
dignidad. No hay más que ver la cantidad de gilipolleces que hacemos cuando
tenemos miedo.
Porque vamos a ver, tú estás por la noche en la cama y oyes un ruido
extraño, ¿y qué haces? ¡Te tapas con la sábana! ¡Muy bien! ¿Qué pasa, que la
sábana es antibalas? ¿Qué si viene un malo con un cuchillo no va
a poder atravesarla, se le va a doblar la hoja? ¡Hombre, por favor!
¿Y cuándo nos da por mirar debajo de la cama? ¡Hombre, que ya tenemos una
edad! Además, suponiendo que haya un asesino debajo de la cama, ¿qué ganas
mirando? ¡Que te mate antes! Muy bien, fantástico. ¿Se imaginan que un día nos
encontrásemos a alguien debajo de la cama?
¿Qué le diríamos?:
-Buenas nocheeees... ¿Qué? Asesinando, ¿no?
-A ver, hay que ganarse las lentejas.
-¡Pero hombre de Dios! Salga de ahí que se va a quedar frío. Ande, suba,
que va a coger asma con tanta pelusilla. Máteme en la cama, que estará más
cómodo.
Otra reacción estúpida ante el miedo es mirar dentro del armario, que ya es
el colmo. Porque, vamos a ver ¿a alguien le cabe un señor dentro del armario?
Pero si el día que planchas no sabes dónde meter toda la ropa, ¿cómo se va a
meter un tío ahí dentro?
Otra situación. Oyes un ruido raro en casa y te levantas, acojonao', en
calzoncillos, y preguntas:
-¿Hay alguien?
¿Pero qué crees, que si hay alguien te va a contestar? Lo mejor es cuando
llegas a la conclusión de que si hay alguien sólo puede estar detrás de la
puerta del cuarto de baño, porque lo demás ya lo has registrado y, ¿qué haces?
Asomas la cabeza poco a poco, más que nada para que, si hay alguien, te dé a
gusto. ¡Ay!
Otra. Vas en un coche y, de repente, el conductor empieza a correr como si
fuese Carlos Sainz, pero sin Carlos y sin Sainz, y tú acojonado. ¿Qué haces? Lo
normal, protegerte: te agarras a la asita de plástico que hay encima de la
puerta. Ya se puede estampar si quiere, que tu vas cogido a la asita...
En esta situación, las madres lo que hacen es que se agarran al bolso y se
lo ponen delante, como si fuera un airbag.
Y cuando vas en bicicleta bajando una cuesta y aquello se embala? ¿Qué es lo
que se te ocurre? Quitar los pies de los pedales. ¡Muy bien, muy inteligente!
Cuando te descontrolas del todo, sueltas también las manos del manillar. Eso
es. Pero ¿qué crees que va a pasar? ¿Que vas a salir volando como E.T.?
Cuando nos van a poner una inyección, ¿qué hacemos? Poner el culo tan duro
que la aguja rebota. Sabemos que duele más, pero no podemos evitarlo. Y es que
el miedo nos incita a hacer una idiotez detrás de otra:
tienes que bajar al garaje y no hay luz. Empiezas a pensar en fantasmas o en si
habrá alguien escondido y, ¿qué haces? Cantar. ¡Miedo, tengo miedo, no lo sabes
tú muy biebebeben! Eso es, da más datos. Lanza una bengala.
¿Y qué pasa si vas por la calle y de pronto ves a alguien y piensas que te
va a atracar? Pues te cambias de acera. Seguro que si es un atracador, pensará:
"Mierda, otro que se me ha cruzado de acera, qué nochecita llevo". Pero
¿por qué hacemos esto? ¿Qué pasa, que los atracadores sólo atracan en la acera
de los pares? ¡Ay!
El otro día iba en el ascensor con una mujer a la que no conocía de nada y
de repente el ascensor hizo un extraño:
"Brramb". ¿Y qué hizo la señora? ¡Agarrarse a mí! Es una reacción típica
de las mujeres. Deben de pensar que los hombres no caemos cuando se descuelga un
ascensor.
No hay que olvidar que unidas a nuestras reacciones estúpidas están las que
tiene el cuerpo por su propia cuenta. Una de ellas es temblar. Si por ejemplo
hay un ladrón en casa y nos escondemos debajo de una manta, el hombre no tienen
problemas para encontrarnos. Nos ponemos como un móvil en posición vibrador.
Otra reacción estúpida es la de quedarte paralizado. Si viene un coche hacia
ti y está a punto de
atropellarte, esto es todo lo que se le ocurre a tu cuerpo, quedarse quieto.
Más reacciones que tiene el cuerpo por su cuenta: gritar. Claro que sí, muy
lógico. Si estás friendo un huevo y se te prende la sartén ¿qué se te ocurre?
Gritar. Te pones a gritar como un loco:
-¡¡Que se me queman los huevos!!
Y si viene otra persona, se une a ti con sus gritos:
-¡Que se te queman los huevos!
Pero ¿qué pretendemos? ¿Apagar el fuego a gritos? ¡Hombre, por favor!
Y luego está lo de cagarse de miedo. ¿Habrá algo más estúpido y más inútil
que cagarse de miedo? Bueno, sí, morirse de miedo. Ahora, eso sí, ¡que me
esperen muchos años!
Estoy un poco 'fastidiao'. Acabo de recibir
una invitación de boda, ya me dirán si no es para estar jodido. ¡Será posible!
¡Es que se te queda la misma cara que cuando te llega una multa! ¡Hale, a soltar
pasta!
Porque hay que ver como se desbarra en las bodas. Sobre todo las
mujeres, que no solo se disfrazan de paquete de caramelos, algunas hasta se
ponen fiambrera en la cabeza, que las ves y dices: "¿Mamá? ¿Eres tú o el soldado
Ryan?".
Lo más raro es ese bolsito diminuto que llevan todas, "¡Anda, una
almeja metálica!". ¿Que llevan ahí, una compresa extraplana? Sin alas, claro,
porque asomarían. Si es que es muy fuerte eso de las bodas.
Una de las cosas que mas odio de las bodas son las esperas: ¡te
tiras media hora en la puerta de la iglesia con las manos sudando llenas de
arroz, que cuando salen los novios, lo que les tiras es arroz a la cubana...!
Ahora, que los peores son los niños, que tiran el arroz a la cara, con una mala
hostia: "En el ojo, macho", le he dao' en el ojo....". Y el novio, ahí,
aguantando.
Odio las bodas. Yo, en la ultima no conocía ni a la que se casaba
y cuando fui a darle el beso de rigor, me tuve que presentar:
- Soy Floren, el hijo de la tía Tere, la que no se habla con el
abuelo.
- Ah, encantada, gracias por venir.
Si es que da igual, la novia no se entera, va como drogada, le
podría haber dicho:
- ¿Me prestas un par de kilitos para la entrada de un piso?
- Ah, encantada, gracias por venir.
O:
- Soy el violador del Ensanche, vengo a enseñarte el pito.
Ella hubiera dicho igualmente:
- Encantada, gracias por venir.
Lo que mas odio de las bodas en el momento del traslado al
banquete. Tu madre te coloca a tus tías, pero como tu coche es de dos puertas,
las tienes que meter a empujones. El vestido se les sube a las caderas y van
todo el camino enseñando la faja. Pero a ellas todo les hace gracia:
- Nene, sube la ventanilla, uuuhh, ji, ji, ji, que me despeino, y
sigue, sigue al tio Juan, que se sabe el camino, uuhhh, ji, ji, ji.
¡Ji,ji! ¡Hala, fila de doce coches, tocando la bocina! Y como el
primero se pase un semáforo... ¡emergencia, emergencia! Todo Dios sacando el
móvil:
- Atención, hemos girado a la izquierda, veis al tío Juan, egggg.
- Nosotros estamos dando vueltas a la rotonda, eggggg, cogiendo
inercia, egggg, me copias, me copias... Pato rojo a pato
azul, hemos perdido al tío Juan, tío Juan contesta, cambio, eggggg.
Da igual, es un desastre. Cuando llegas, el tío Juan lleva dos
horas sentado y encima te dice:
- ¿Dónde os habéis metido, joder?
Lo único que esta bien organizado en las bodas es el reparto de
los idiotas: ponen uno en cada mesa. Pero el resto es un descontrol: están
entrando la tarta y a tu mesa aun no han llevado el chuletón. Yo siempre me he
preguntado porque cortan la carta con un sable, ¿que sentido tiene?
Como no sea por tener un arma a mano para cuando entren los de la
tuna...
¿Y que me dicen del vídeo? Se acerca el de la cámara y todo el
mundo se cree que esta en El Semáforo: el idiota se pone una servilleta en la
cabeza, el tío Juan canta la jota de siempre y una de las tías
llora:
- Hijos míos, que os queráis mucho y os respetéis siempre...
¡Hombre, por favor! ¿Esto es lo que pasa el día mas feliz de tu
vida?
¡Es todo muy fuerte! Porque después llegan las mujeres con
peladillas envueltas en un trozo de tul y paquetes de cigarrillos gritando:
- Fúmate uno mujer, que estamos de boda.
Y de pronto te encuentras a tu vieja echando humo por la nariz
como si fuera una vaporeta.
A nosotros, en cuanto nos descuidamos, nos colocan un puro. Yo, a
la tercera calada, empiezo a ponerme blanco y lo tiro.
Pero allí están los vigilantes de puros, tan atentos ellos:
- ¿Ya te has fumado el puro? ¡Dale otro al chaval y una copa de
coñac, pa' que se haga un hombre!
Un hombre, un hombre... ¡hombre, no me jodas!
¡Y el baile! Eso es lo mas fuerte. Lo peor es cuando el tío de
la novia la saca a bailar un pasodoble. El tío va 'to resudao' con la camisa
pegada al cuerpo, le planta la manaza en la espalda, le sube el vestido medio
metro y canturrea mordiendo el puro:
- La 'ente 'anta con ardor que 'va España, nana na nana nana na,
y España es la mejor, tara ran tan taran tara ro.
Lo que menos entiendo es por que los novios pasan de mesa en mesa
preguntando:
- ¿Que tal? ¿Habéis comido bien?
A ti te dan ganas de decirles:
- Pues no, la comida era una mierda, y no he dejado de soltar
pasta entre la corbata, la liga y la tuna... ¡Y encima me habéis puesto al lado
del bafle!
Pero no, les dices que todo ha estado perfecto. Y así, con una
mentira, los novios comienzan su vida de casados. Claro que no será la única...
En fin, ¡que vivan los novios, pero a mi que no me inviten a mas bodas!.
Aclaremos conceptos: una cosa es estar enamorado y otra
cosa es ir a jugar al tenis con tu novia. ¿Saben por qué hay tan pocas
competiciones mixtas? No es por las diferencias físicas. ¡No señor! ¡Es porque
las mujeres tienen sus propias reglas! Tú llegas a la pista de tenis, te
colocas, ella saca una vez, falla, vuelve a sacar, vuelve a fallar.
y entonces dice:
- No vale, no vale, saco otra vez. Ésta no valía porque la raqueta no ha tocado
la pelota. Mi chica siempre tiene alguna excusa: "¡No estaba preparada!" o "Es
que esta raqueta me va grande", y la que más me alucina:
"Es que si me miras, me desconcentras" Que si la miro la >desconcentro.
¡Pues que juegue con el Dioni.! El caso es que cuando por fin consigo hacerme
con la pelota (por supuesto, yendo a buscarla, porque es imposible que la pelota
pase a mi campo) saco, se la tiro con dulzura, como un globito. Y entonces
ella va y me grita:
- ¡Joder, tíramela normal.!
Entonces hago un saque normal y:
- ¡Joder.! ¡Qué bestia! ¡Tiras a dar.! ¡Parece que te fastidie jugar conmigo! Y
luego hay una cosa que no falla: en el momento en que la
pelota se ha ido a tomar por culo, y tiene que ir ella, es el momento en que
dice:
- Ya no quiero jugar más.
- ¿Pero ya te quieres ir? Si he pagado dos horas de pista.
- Vale, pueeees. Tú pelotea, que yo te miro.
!Y se sienta en una esquina a hablar por el móvil!
- Pues nada, aquí. jugando al tenis con éste.
Pero con el deporte que realmente hago ejercicio es con el ping-pong..
Porque jugar al ping-pong con tu pareja es algo así: tú sacas: ¡pin! ¡tac. tac,
tac, tac, tac! ¡pin! ¡tac, tac, tac, tac.! Y ¡pin! Y ella:
- ¡Joo, es que la mesa es muy pequeña! ¿por qué no jugamos al squash, que la
pelota no se escapa? Ahora, lo que peor llevo es lo del futbolín.
Vamos a ver: ¿por qué a las chicas les gusta tanto darle vueltas al mango? Tú
ahí, con tus toques de muñeca, cubriendo el hueco. y llega ella y se pone
a hacer el molinillo. !Y claro, la jodida mete gol! Y encima empieza a gritar
como una histérica por todo el bar:
- ¡Soy Camacho! ¡Soy Camacho!
Y tu:
- ¡Pero si no vale.!
!Cualquier tío sabe que eso no vale! Ahora, lo que de verdad me hace echarme a
temblar es cuando después de una barbacoa con los amigos, los chicos
decimos que vamos a echar un partido de baloncesto y ellas dicen:
- ¡Nos apuntamos, nos apuntamos! ¡Esperad un momento que Mari Mar está haciendo
pis! Y es que cuando juegas al baloncesto con ellas, se pueden
oír frases tan inauditas como:
- ¡A mí no me paséis!
Y después de todas estas cosas, uno se plantea: ¿por qué insistimos los tíos en
hacer deporte con ellas? Pues para impresionarlas. Como cuando le dices:
- Mira, mira. ¡Voy a aguantar la respiración debajo del agua!¡Cronométrame!
Y cuando sales morado como una lombarda:
- ¡Aaaaaaaaahhhh! ¿Cuánto he hecho?
Y ella levanta la cabeza del libro y dice:
- ¿Eh?
- ¡Pero bueno! ¡Creo que había batido mi record!
- ¡Ay.! Pues. hala, cielo, métete otra vez a ver si aguantas hasta que acabe el
capítulo. Pero tú no te rindes. Tú estas enamorado y sólo quieres
demostrarle que, aunque no lo parezca, llevas dentro un campeón; vais los dos en
el patín de agua y, de repente, te lanzas al mar:
- ¿A que te gano, yo nadando y tú en la barca?
Casi me muero de lo deprisa que le daba ella. Chaca, chaca, chaca.
Nunca vi tanta crueldad en una persona. Ella me veía ahogarme y pedaleaba màs...
y yo la veía alejarse, cada vez más pequeñita, gritando:
- ¡Soy Camacho! ¡Soy Camacho.!
Ahora, es peor cuando es ella la que elige el deporte. Un día viene y me dice:
- Cariño, ya sé cuál es el mejor ejercicio que podemos hacer en pareja.
Mueves todos los músculos, sudas y, además, disfrutas... !los bailes de salón!
Así que nos apuntamos a un curso de bailes de salón. Que, por
cierto, las tías, ¿para qué van? ¡Si ya saben! Porque tú ves que tu novia llega,
y el primer día se pone a bailar de puta madre. y de una forma sexy que
tú nunca habías visto. Claro, que tú también bailas de una forma que ella
tampoco había visto nunca. Parece que te hayan llenado los calzoncillos
de cemento Pórtland. Y de repente ella me agarra por detrás:
- Venga, mueve la cintura. Jo, hijo, eres más soso que Zapatero. Me suelta y
se pone a bailar cada vez más lejos, y más lejos. Y yo detrás:
- Cariño, bailar de lejos no es bailar.
Y yo, disimulando, intentando arrimarme a alguna pareja para que no
se supiera quién es el que sobraba de los tres. Pero todos huían. Y pasito a
pasito consigo esconderme detrás de una columna. Y de pronto noto que
alguien viene por detrás y me agarra de la cintura. Me doy la vuelta y me
encuentro a Oswaldo, el profesor. Un cubano de dos metros que me
dice:
- ¡Mueve tu cu-cu.!
- ¿Mi qué?
- ¡Mueve tu cu-cu!
Y claro, tenía al tío tan pegado que pensé: "Pues claro que muevo el cu-cu,
que si no, este tío me hace diana." Agarré a mi novia y le dije:
- Mira, vámonos a jugar al ping-pong, que si tengo que mover el cu-cu, prefiero
moverlo recogiendo las pelotas.
El verano pasado mi hijo Alejandro, cumplió 4 años, y, cuando sopló las
velas, mi mujer y yo le dijimos:
-Cariño, pide un deseo. A ver, ¿qué has pedido?
Y el niño nos mira así, todo ilusionado, y nos dice:
-Una play station o un hermanito.
Y mi mujer y yo nos miramos. y dijimos: "joder, la pleysteixonson ochenta mil."
Así que fuimos a por la parejita. Si lo llego a saber, va ella sola.
Hay que ver lo rápido que se queda embarazada un novia, y lo que cuesta dejar
embarazada a tu mujer.
Es verdad: tu llevas un mes saliendo con una chica, estas parado, le caes mal a
sus padres, no te quitas el condon ni pa ducharte.
Y la dejas embarazada a la primera! Ahora, como vayais a por el niño.
Es mas facil sacarla de España de tanto empujar, que dejarla embarazada..!
Eso si, os poneis los dos muy melosos: Velitas, incienso, música de saxofón
porque piensas: vamos a hacerlo con mucho cariño para que sea fruto del amor.
Después de seis meses sin que se quede embarazada dices: "a ver si va a ser
mejor que sea fruto de un polvo".
Sí, porque pasa como con el fútbol. Jugar bonito le gusta a todo el mundo, pero
lo que cuenta es meter gol.
Así que vais a consultar al ginecólogo. Y el tío te dice:
-Esto es normal. Tenéis que insistir más.
Total, que te receta los polvos como si fueran Frenadol :
-Tres al día cada 6 horas.
Cuando llevas dos meses a este ritmo, te quieres morir. Lo peor es la semana de
ovulación. Porque, por lo visto en esos días sube la temperatura. y eso aumenta
la fertilidad. Así que mi mujer está todo el día con el termómetro. Y claro, de
repente, estás en medio de una reunión y suena el teléfono:
-Cariño, me ha subido. Vente corriendo. Tiene que ser ahora mismo.
Y a ver como se lo explicas a tu jefe:
-Mire, me tengo que ir.., es que a mi mujer le ha subido la temperatura.
-¿y no puede atenderla un médico?
-Hombre, es que preferiría que el niño fuera mío.
Y llegas a casa y te la encuentras ya desnuda y preparada, y dices:
"¡¡Jo, yo así no puedo, ésto es como comer pipas peladas.!!".
Y es que ella no piensa en otra cosa. ¡Coño, que parece un tío! Y yo me siento
como una máquina. Vamos, que cuando terminamos me dan ganas de decirle: "Su
espermatozoide, gracias!.
Y, encima, todo el mundo te da consejos: hacerlo en la postura del misionero,
con luna llena, que ella se ponga un cojín debajo y que después de hacerlo se
pegue media hora tumbada con los pies en alto.
Joder! La pobre! Es la primera vez que soy yo el que tiene que decirle a ella:
Aguanta, aguanta un poco más!".
Al final, cuando vimos que no había forma, volvimos al médico, y va y me dice:
-Bueno, pues. lo mejor va a ser que se haga un análisis de semen, porque puede
que tenga usted pocos espermatozoides..
Que tú piensas: "¡coño, seis meses. a seis polvos diarios.! ¡lo que me extraña
es que me quede alguno!".
Y el médico:
-Aunque también podría tratarse de astenospermia. Lo que se conoce como...
"Espermatozoides vagos"
Y mi mujer: -¡Buah.! ¡Pues va a ser eso.! Porque se pasa el día tocándose los
huevos.
Y el otro:
-Usted no se preocupe, que si es éso, podemos extraerlos e implantarlos en el
óvulo.
¡Si hombre.! Una cosa es que sean vagos. y otra ponerles taxi para recorrer doce
centímetros.!
Y el médico:
-Es que esto es muy difícil. tenga en cuenta que de millones de espermatozoides
sólo puede ganar uno.
-¡Mira, como en Gran hermano!
El caso es que tienes que hacerte el análisis. Te meten en una habitación con un
vasito y un montón de revistas porno. Y tú te sientas allí, a ver si se anima.
Pero estás mirando un montón de fotos de tías en pelotas y lo
único que piensas es: "huy. fíjate ésta.. con las caderas tan estrechas va a
tener problemas en el parto, eh? Uy... esta otra ... con toda la silicona que se
ha metido.. a ver como amamanta al niño.!"
Y encima, mi mujer desde fuera:
-Cariño! Has terminado ya? En casa no aguantas tanto!
Total, que al final, con mucha buena voluntad consigues llenar el vasito.
Pero luego te pasas toda la semana jodido mientras esperas los resultados.
Lo peor de todo es que empiezas a dudar de que el niño que ya tienes sea tuyo.
miras al niño. y piensas: "si, de acuerdo, Alejandrito es clavado a mí, pero yo
tengo una cara muy corriente." y te acuerdas de esa
insistencia de tu mujer en ponerle Alejandro. ¿Qué pasa, que Santi no es bonito?
Y ya para colmo es cuando llega tu suegra y le dice:
-Ay. que niño tan listo.! A quien habra salido?
Que ahí ya dices:
-¡Coño, es verdad.! A ver si tampoco va a ser de mi mujer!
Pero de pronto reaccionas: joder, me estoy emparanoiando!!
Alejandro es mío.! Hay que tener en cuenta que, en aquel tiempo, dejarla
embarazada era más fácil: yo estaba en paro, mis suegros me odiaban, me ponía
condón.
Coño, lo teníamos todo a favor! Al final nos dieron los resultados y por lo
visto, no me pasa nada. Lo que tengo es estrés. Así que le he comprado al niño
la Playstation, a ver si jugando me relajo un poco.